Un gol de André Almeida permite al Valencia seguir soñando con Europa. El centrocampista portugués, que se ha pasado cinco meses lesionado, le dio tres puntos a su equipo que lo colocan en la séptima plaza en el tramo decisivo de la Liga. El equipo blanquinegro sudó tinta para imponerse a un combativo Granada muy superior en la primera parte, pero que se hunde más aún en la clasificación condenado por su falta de acierto en los momentos decisivos.
Se le podrán discutir cosas a Sandoval, pero hay que reconocerle una sinceridad que escuece como el desinfectante en una herida: "Tenemos casi todo perdido, tenemos que atrevernos, sobre todo por nosotros", decía minutos antes del partido. Y su equipo desembarcó en el césped como un pelotón en una playa desierta. El Granada empezó por ahogar al Valencia tapando las vías de salida por banda. Las subidas de Pellistri por el flanco derecho amargaron a Thierry y Foulquier que tuvieron que intercambiar sus puestos dos veces en la primera parte. El extremo uruguayo fabricó una gran ocasión en combinación con Boyé, pero se estrelló ante Mamardasahvili. Y después, vio cómo Mosquera le birlaba la posibilidad de chutar en una gran posición dentro del área.
El plan del Granada desconcertó al Valencia en general. Porque el desequilibrio en las bandas provocaba superioridad también por el centro. Uzuni lo intentó dos veces con sendos disparos al borde del área. Con todo, la mejor ocasión de los locales partió de la bota izquierda de Gumbau. El mediocentro catalán disparó desde el semicírculo y el balón se estrelló en la cruceta derecha de la portería blanquinegra.
El Valencia pasó la primera parte incomodísimo. Al intercambio de laterales, se unía la desconexión con el centro del campo y los delanteros. Solo una vez Thierry logró centrar dentro del área -de rabona, cómo no- y el disparo final de Canós se marchó ligeramente desviado.
Uno se puede imaginar la bronca de Baraja en el vestuario. Justo tras el descanso llegó el primer remate a puerta de los suyos: centro de Fran Pérez y remate manso de Javi Guerra. Y luego pasó a la acción. Metió a Almeida, por Canós, para tener más balón y más verticalidad, y encargó a Jesús Vázquez, a pierna natural, que frenara a Pellistri.
El escenario mejoró en la segunda parte para el equipo visitante. El Granada se fue cansando y perdiendo capacidad para sorprender. Y ahí emergió el 10 valencianista. Almeida provocó primero una gran ocasión dentro del área que pudo acabar en gol de Vázquez, tras un despeje de la defensa local. Y luego firmó el tanto de la victoria tras controlar con el pecho y rematar con la derecha después de un despeje de Boyé.
El mazazo para el Granada fue descomunal. Pero trató de reaccionar. Arezo remató demasiado alto un balón muerto en el área. Pero sin acierto es imposible.

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